Un Set-Top Box suele ser la mayor partida de hardware en el presupuesto de un operador, y crece con cada suscriptor que agrega. Así que cómo llega el equipo al hogar no es un detalle de logística: define su flujo de caja, lo que figura en su balance y lo difícil que le resulta a un suscriptor irse. El equipo en sí es idéntico en los tres modelos. La decisión es puramente financiera.
Y rara vez es una sola decisión. El mismo operador puede subsidiar equipos para ganar suscriptores premium y triple-play, arrendar a la base masiva, y vender directamente a clientes prepago, B2B o de segundo TV, y luego mover a los suscriptores entre modelos con el tiempo. La verdadera pregunta no es “qué modelo”, sino “qué modelo para qué suscriptor, y cómo lo mantengo seguro”.