No se trata de hardware contra apps, sino de lo que posee. Las apps de Smart TV, móviles y web ponen su servicio en las pantallas que los suscriptores ya tienen. Importan para el alcance y debería enviarlas. Pero en esas plataformas es un inquilino: el dispositivo, la pantalla de inicio, las reglas y los datos pertenecen a Samsung, LG, Google o Apple.
Su propio STB es la excepción. Es el único dispositivo que es enteramente suyo: su launcher al arrancar, su calendario de actualizaciones, su DRM, sus datos, su facturación. Es donde garantiza la experiencia y ancla la relación con el suscriptor. La configuración ganadora combina un equipo controlado y de marca en el núcleo con apps en todas partes para el alcance.